martes, 27 de mayo de 2008

Del otro lado: Bitácora de Viaje

Heme aqui, sentada al borde, justo al borde, donde me cuelgan las piernas y no tengo chance de apoyarme en nada, donde el viento me seca la cara y mis manos se tensan para evitar esa gana de tirarme o por lo menos dar un leve brinco hacia adelante. Con esa inmensidad de aguas azules y un tanto revueltas, con los arbustos tan verdes que parecen pintados y las margaritas cubriendo todas esas derrotas que he dejado sueltas, porque le he dado vuelta a mis bolsillo sacando todas esas cosas que he cargado por un tanto de costumbre y por mucha esperanza de poder usarlas en cualquier momento y no quedar como alguien no preparado y asi lograr contestar todas las preguntas que formulas a media luz, todas esas preguntas que salen de esa gran selva en donde ahora habito, todas esas preguntas que me despiertan a media noche enviadas por suspiros de otros planetas conectados a mis historias.



Pero eso ya no me preocupa tanto como antes, ahora lo unico que me preocupa es que pare de pasar este aire refrescante que me baña e hidrata la piel manteniendome un tanto viva y empujandome a dejar las pesadillas y poder asi jugar con esos insectos fluorecentes que me caminan por las manos y que fotografio para llevarlos muy dentro de mi billetera y soñar. Sueños que me ayudan a darle un tanto de tiempo al tiempo, para que el pez salga de un solo golpe del agua, que el gato baje del tejado, que los fantasmas se diluyan y poner todos los watts posibles a esas canciones que me hacen despertar y sonreir tanto, esas canciones que me motivan a salir y ser paciente, controlando a ratos esas mariposas que desayuno y que en la cena se alborotan con ese par de luceros, planes y ganas de robar un par de veranos a ese corazon.

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